Diccionario de Fobias

Asumir el miedo, no esconderlo

La investigación empírica muestra claramente que la mayoría de aquellos que sufren un trastorno basado en el miedo, sea éste una fobia o un síndrome de ataques de pánico, tienen en común una estrategia conductual redundante: la evitación ó intentar esconder el miedo. En otros términos, estas personas tienden a evitar todas las situaciones o condiciones que puedan ser asociadas al surgimiento del miedo incontrolable.

Esta estrategia tendiente a reducir los efectos tan desagradables del miedo conduce gradualmente al sujeto a incrementar las evitaciones hasta la completa incapacidad típica de los trastornos fóbicos generalizado.

Cada vez que se intenta esconder el miedo, confirma la peligrosidad de la situación evitada y prepara la siguiente evitación. Esta espiral de progresivas evitaciones produce el incremento, no sólo de la desconfianza en los propios recursos, sino también de la reacción fóbica del sujeto, de manera que el trastorno se vuelve cada vez más inhabilitador y limitador.

Si se consigue bloquear esta espiral de evitaciones progresivas y se conduce a la persona a exponerse otra vez a las situaciones hasta entonces evitadas, el trastorno fóbico se desbloquea y el miedo se reduce.

Obtener esto en personas realmente bloqueadas por el pánico no es en absoluto fácil y se hace necesario recurrir a sugestivas estrategias terapéuticas. Sin embargo, por lo que concierne al «cómo» una persona puede darse cuenta de la estructuración de una verdadera patología fóbica, la primera observación que se debe realizar es detectar si se ha activado la espiral perversa de la tendencia a la evitación.

Por lo general, cuando una persona impulsada por el miedo entra en el círculo vicioso de las evitaciones, comienza también la activación de otra estrategia contraproducente: la solicitud de ayuda, o sea la tendencia a estar siempre acompañados y apoyados por alguien, preparado para intervenir en caso de crisis de pánico o de pérdida de control.

Sobre la Ayuda

Este pedido de ayuda o protección conduce al agravamiento del miedo y de sus efectos limitadores y sintomáticos, puesto que precisamente el hecho de necesitar de alguien al lado, listo para intervenir en su ayuda, confirma al sujeto necesitado su incapacidad para afrontar las situaciones y manejar las propias reacciones. Como en la tendencia a esconder el miedo, la solicitud de ayuda tiende a generalizarse, hasta convertirse en una necesidad absoluta y conducir a la persona a las más severas formas de trastorno fóbico, o sea, a no estar ya en condiciones de permanecer solo.

También en este caso, si se consigue que el sujeto desbloquee el círculo vicioso de solicitud de ayuda, se observa una reducción del miedo y del pánico, así como un incremento de su confianza en los propios recursos.

Para obtener este desbloqueo, también es necesario una buena estrategia terapéutica; y aquí se demuestra claramente que si una persona, siguiendo el camino del miedo, empieza a evitar las situaciones vividas por él como amenazantes y pide sistemáticamente ayuda, en el curso de algunos meses se creará una verdadera patología fóbica. Cada uno de nosotros y de los pacientes puede construirse esta trampa, entrar dentro de ella y no estar ya en condiciones de salir solo.

Sin embargo, tan cierto es que somos sumamente capaces de complicarnos la vida mediante nuestros intentos de solución como lo contrario. O sea, el hecho de que cambiando de estrategias podemos obtener los resultados opuestos. En efecto, la construcción de eficaces y eficientes protocolos específicos de tratamiento de los trastornos fóbicos, basados precisamente en el cambio de los fallidos «intentos de solución» de los pacientes.

Tendencias Evitación y Ayuda

La tendencia a la evitación y a la solicitud de ayuda representa, pues, el usual guión conductual de los sujetos fóbicos y, como hemos descrito, este reiterado intento de manejar el miedo es lo que mantiene y hace empeorar el trastorno. Por tanto, la puesta en evidencia de este modelo reiterado de percepciones y reacciones puede ser considerado el modo más eficaz de reconocer la constitución de una patología fóbica. Si el sujeto no consigue desbloquear solo este modelo patógeno de interacción con su realidad, necesita ayuda especializada.

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Acerca de Gerardo Perrucci

Mi interés en Infobias es crear un espacio de reflexión y ayuda para aquellas personas que desean desarrollar al máximo su potencial humano, en especial para aquellos que sufren de fobias

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